
Hace ya un año, en la capital del lujo, comenzaron a notar la crisis mundial. Primero fueron los hoteles, donde según directivos del sector han perdido al mes unos 1000 clientes aproximadamente y ahora la crisis se centra en los “fashionistas” los cuales han perdido el apetito y aunque acaba de comenzar ya se está notando en la Semana de la Moda de Milán.
Cada temporada, el calendario se muestra más pequeño no solo por parte de los diseñadores, si no también por la asistencia al evento. Según la cámara de moda italiana, la prensa acreditada se ha reducido en más de un 30 por ciento desde el año pasado, mientras que las grandes tiendas también han reducido el número de compradores que envían a la muestra.
Para combatir estos días tan sombríos, los diseñadores están optando por lo que Giorgio Armani llama “modesta extravagancia” basándose en estilos seguros y dejando un poco de lado el toque sexy. Prefieren basarse en colores seguros como el negro pero dándoles un pequeño toque de alegría con toques de brillantina.

Armani ha abierto la lista de grandes nombres para esta semana de la moda. Ha comenzado con su joven y enérgica segunda línea Emporio colección con calcetines por la rodilla, y zapatos de tacón. Volantes y adornos de las chaquetas y abrigos con lentejuelas y calcetines de seda. La extravagancia se presenta en las joyas que se cosen directamente sobre el conjunto. Vuelve a destacar el pequeño vestido negro, normalmente en terciopelo.
Angela Missoni, de la famosa familia de géneros de punto, también presentó una colección donde el traje se convirtió en el accesorio. Bufandas de punto de diferentes tamaños y formas además de diferentes pantys, ocultos por debajo de las prendas.





















































