
Siguen los desfiles en ParÃs, la ciudad que pese a la competencia de Milán o Nueva York, continúa siendo la capital de la moda, el lugar donde los diseñadores de todo el mundo ansÃan mostrar sus propuestas. Por eso Stella McCartney, pese a sus raÃces británicas, prefiere enseñar sus diseños en ParÃs.
La hija de Paul McCartney ha presentado una colección que podrÃa, perfectamente, haber sido diseñada para la temporada de primavera-verano. Los minivestidos, las transparencias y las blusas y chalecos sin mangas protagonizaban el desfile.

Para el dÃa, las propuestas son sencillas y ponibles. Colores sobrios como el blanco y el negro, el beige o la gama de los grises en pantalones, conjuntos de traje y chaqueta, chalecos y jerseys de punto fino perfectos para ir a trabajar o para el dÃa a dÃa. Destacan especialmente los abrigos tres cuartos, cruzado y de color blanco puro. El estilismo se completa con zapatos muy sencillos y de poco tacón.
La noche es menos sobria y algo más atrevida, con vestidos muy cortos. Stella McCartney opta por el corte asimétrico, ya sea en vestidos sin mangas y con un hombro al aire, como con manga larga y el otro hombro al aire. Las asimetrÃas también estaban presentes en la largura de los vestidos, por encima de la rodilla por delante, y con cola por detrás.
Los colores, siempre lisos, iban de los naranjas y rojos brillantes a tonos nude (tan de moda en tantÃsimas colecciones de ParÃs) o el clásico negro.
La sencillez de los cortes y de los colores, sin ni solo estampado, estaba además enfatizada en el look de las modelos: pelo recogido, nada de joyas ni de complementos.
En definitiva, una colección sencilla en sus prendas de dÃa y algo más atrevida y juvenil para la noche.







































