Las peor vestidas de los Bafta 2012


Un vestido de Givenchy no siempre es sinónimo de elegancia. Christina Ricci lució uno en la última edición de los premios Bafta y no parecía espléndida, más bien gótica. El vestido, de color dorado, no concuerda con su intenso color de pelo, el de la barra de labios y su anguloso rostro. Un vestido así requiere una percha más dulce y, además, con más curvas que remarcar.

El color coral del vestido de Moschino que llevó la presentadora de la televisión inglesa Fearne Cotton tampoco fue el más llamativo. Cerrado hasta el cuello y de manga larga, que por cierto parecía que le quedaran cortas, iba atado con un gran lazo negro que todavía le añadía más años al desatinado look. El sobrepeso en joyas (brazaletes y anillos) siguieron sumando años a la joven presentadora.

La voluptuosa Christina Hendricks, actriz de televisión conocida por su papel en Mad Men, se enfundó en un vestido de Vivienne Westwood que tampoco hizo nada bueno por su edad. Ese mismo vestido podría llevarlo una madrina de boda que ya ha cumplido sesenta años.

Como siempre, la actriz Helena Bonham-Carter puso la nota kirtch: vestido de cóctel con muchos volantes, mitones góticos, joyas (o bisutería) en cada mano y muchos collares en el cuello y peinado de andar por casa.

Emilia Fox también se lanzó a los volantes. Los suyos son de Louisa Beccaria, a medio camino entre el dorado y el verde, tonos que presumiblemente combinan con su cabellera roja, pero… ¿a quién le quedan bien tantos volantes?

El vestido negro de Alessandra Rich que lució Jessica Brown Findlay tampoco es muy cautivador. Parece un diseño salido del siglo XIX, o del vestuario de la serie donde trabaja, Dowton Abbey. Sólo los pendientes de esmeralda merecen un notable.

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