Vuelven las katiuskas


Estamos de suerte, las tradicionales botas de agua de goma, las katiuskas, vuelven a estar de moda. Podemos protegernos de la lluvia y de los días de frío que todavía nos quedan por delante sin perder por ello un ápice de estilo.

Las clásicas katiuskas son sin duda las de la marca británica Hunter, son ya un icono y, como tal, tienen su propio nombre, botas Wellington, “wellies” para sus compradoras. Kate Moss, luciendo sus “wellies” en mitad del barrizal formador por la lluvia del festival de Glastonbury, comenzó la moda. La demanda de estas botas ha sido tal durante este invierno, que ha habido hasta lista de espera. Muchas usuarias han recurrido a Internet para adquirir su par de botas.

Pero otras marcas, en teoría muy alejadas del estilo desenfadado de las botas de agua también se han sumado a esta tendencia. Es el caso de firmas como Yves Saint Laurent, Dior o Manolo Blahnik, que han reinventado las katiuskas con colores y estampados especiales, e incluso añadiéndole tacón, pero siempre manteniendo su esencia: botas de agua.

La gran ventaja de las katiuskas, aparte de que son la protección ideal contra la lluvia, es que combina con todo.

Una opción es llevarlas con faldas o vestidos oversize y medias tupidas, en un estilismo otoñal y práctico, por ejemplo, para ir al trabajo. Para salir con los amigos, con un look más informal, las katiuskas son perfectas con vaqueros, pantalones pitillo o de pana.

Para darle algo de color a las tonalidades típicas del invierno en grises y negros, adquiere unas katiuskas de charol en colores vivos: rojo, azul o verde. Además, marcas bastante asequibles como Chooka te ofrecen una amplia gama de colores y estampados muy divertidos.

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