Tu bolso único (II)


En el primer artículo de esta serie os expliqué que podía ser divertido realizar nuestro propio bolso y os enseñé los dos puntos básicos de ganchillo necesarios para poder tejerlo.

Os planteo un bolso pequeño, que puede llevarse en bandolera y que es muy útil para llevar solamente lo imprescindible. Es muy cómodo por su tamaño. Propongo realizarlo en tres colores, aunque puede realizarse en más o enteramente en un color. Está claro que lo podéis hacer de cualquier medida y color; eso queda a vuestro gusto.

Parto de la base de que se realiza en lana o rafia de grosor medio y con un ganchillo número 00. Según el material empleado y el número de ganchillo serán más o menos los puntos a cadeneta y las vueltas necesarias. Así por ejemplo, si se usa una lana más gruesa, el número de vueltas será menor; el número del ganchillo tendrá que ser más elevado en este caso.

Montamos más o menos 50 puntos a cadeneta, según la anchura que se desee dar al bolso. Seguidamente se empieza a trabajar a punto bajo, unas 30 vueltas. Se cambia de color y se sigue trabajando hasta que se alcance la altura total deseada para el bolso menos 6 vueltas, aproximadamente y según el gusto de cada uno. Cambiamos al tercer color y tejemos entonces la solapa, la anchura de la cual también es variable; unas 30 vueltas pueden ser las apropiadas. Se dobla el tejido tal y como se quiera que quede el bolso y se cosen los bordes. Se le da la vuelta, de forma que los bordes cosidos queden en el interior del bolso.

Se teje una tira de unos 10 puntos a punto bajo; la longitud dependerá del botón elegido como cierre. Se cose la tira al borde de la solapa y en el centro de ésta, formando una U. Colocamos el botón en el lugar adecuado, en función de la tira. Ya sólo queda colocar un cordón para colgarnos el bolso. Se introduce un extremo del cordón en el tejido, a la altura de la mitad de la solapa; anudamos por dentro. Repetir con el otro extremo.

Leggings que miden tu atrevimiento


De una pieza me he quedado después de ver estos leggings que son capaces de medir el nivel de atrevimiento de cada mujer. No son un concepto ni nada de eso, son una realidad que puedes encontrar en www.curiosite.com. Cuestan 16 euros y podrás lucirlos más o menos, dependiendo de cuál sea tu nivel dentro de la curiosa escala métrica que llevan impresa. Recatada, sutil, seductora, atrevida, peligrosa, guerrera… tú eliges lo que quieres ser.

Joyas con significado: la estrella de cinco puntas


Una de las joyas más bonitas y con más significado que puedes usar es la estrella de cinco puntas, también llamada Pentáculo (por tener cinco ángulos) o Pentalfa. Su historia se remonta a miles de años atrás; algunos estudiosos afirman que fue conocida en culturas mesopotámicas, como la sumeria y la babilónica.

El pentáculo fue muy estudiado por Pitágoras quien observó su relación con el Número Áureo, representado por la letra griega φ (fi). Este número tiene un profundo significado y fue muy utilizado en arquitectura, pintura… y también en la naturaleza hay muchos elementos relacionados con el número áureo, por ejemplo, la relación entre la cantidad de abejas macho y abejas hembra en un panal o la disposición de los pétalos de las flores. En religión, en la cruz latina, símbolo del catolicismo, la relación entre el palo vertical y el horizontal es el número áureo. Asimismo, el palo horizontal divide al vertical en secciones áureas.

Durante la Edad Media y el Renacimiento, el pentáculo fue el representante de la perfección humana: probablemente representaba los cuatro elementos más el espíritu humano, que es reflejo del divino y controla los elementos; además, sus proporciones podían ser aplicadas al ideal de figura humana y así lo entendió Leonardo Da Vinci, como se puede ver en uno sus dibujos más famosos: el hombre de Vitrubio, que se encuentra en el libro “La Divina Proporción” de Luca Pacioli.
El pico superior de la estrella representaba pues la divinidad humana. Sin embargo, si el pico se encontraba hacia abajo, la estrella era considerada como parte de rituales de magia negra, ya que por un lado el espíritu humano se encontraba en la parte de abajo del dibujo y, por otro lado, recordaba la posición en la que fue crucificado San Pedro.

En ciencia propiamente dicha la estrella pentagrama es un interesante diagrama que grafica varias leyes matemáticas: se le encuentra como representante en logaritmos, la sucesión de los números de Fibonacci, la espiral logarítmica…

No hay que confundir la Estrella de Cinco Puntas con el Sello de Salomón: éste ultimo es representativo del numero seis y está formado por dos triángulos entrelazados.

Joyas con significado: el trisquel


Hay joyas que levan implícito un significado, que en ocasiones se remonta a muchos siglos atrás. Este es el caso de las joyas de inspiración celta, pueblo a la vez místico y guerrero.
Puedes encontrar en tiendas y mercadillos joyas con motivos celtas. El dibujo más popular y el que encontrarás con más facilidad es el trisquel.

El trisquel es un símbolo formado por tres cuerpos que giran alrededor de un mismo eje. Su nombre procede del celta bretón y significa “tres alas”. Popularmente se califica como símbolo celta, pero la verdad es que ya se conocen representaciones de este tipo desde el neolítico, miles de años antes que naciera el primer celta, y, además, lo encontramos en el arte popular de otros muchos pueblos del mundo sin relación entre sí; por ejemplo, se puedes encontrar en el arte japonés.

En la cultura celta, el trisquel tiene un valor solar o, más en general, astral. Es, además, considerado un símbolo de buena suerte y protector para la persona, animal o cosa que lo porta contra el mal de ojo o la influencia de demonios o brujas. Por ejemplo, en Asturias, desde la Edad Media, los trisqueles (también los tetrasqueles, hexapétalas y otros tipos de rueda solar) solían tallarse o pintarse en las paredes de madera de los hórreos para proteger la cosecha que allí se guardaba.

Ese valor protector que aún podemos rastrear etnográficamente hoy en día en Asturies, Cataluña, Galicia y en otras partes del oeste de Europa, puede darnos pistas para interpretar sus apariciones en estelas funerarias, armas y otros objetos vinculados con el mundo guerrero de época celta e incluso posterior, donde debió servir de protección «mágica» a los soldados que entraban en batalla. En el arte medieval se siguen encontrando trísqueles en iglesias, dinteles de casas… para proteger a sus moradores, ya que seguramente en esa época seguía utilizándose como amuleto contra el mal.

Llamadores de ángeles para la primavera


Con el buen tiempo nos apetece más lucir pendientes, anillos… y ahora que empieza a llegar el calorcito y podemos quitarnos los jerseys de cuello alto, ya es el momento de lucir colgantes de nuevo.

Hace ya un par de años que se llevan unos curiosos colgantes: los llamadores de ángeles. Este verano siguen de moda, aunque a quien le gusten de verdad, siempre tendrá ganas de ponerse su llamador, independientemente de las modas.

Y es que los llamadores de ángeles son bonitos tanto en sus formas como por el significado que tienen:

Cuenta la leyenda que hace miles de años un grupo de duendes tuvieron que huir del bosque donde vivían en busca de un lugar alejado del peligro que les acechaba. Pero gracias a su amistad con los ángeles, éstos les obsequiaron con un colgante en forma de bola que tenía dentro unas pequeñas campanillas como símbolo de protección. Los ángeles les dijeron que cuando se sintieran en peligro o desprotegidos, agitaran la bola y al oír las campanillas acudirían en su ayuda.

Sólo pusieron una condición, que eran de uso personal y nunca podrían prestarlos, porque si lo hacían, la magia desaparecería y su protección con ella. Los duendes llamaron a esta bola “llamadores de Ángeles”.

A veces al amanecer, cuando no sabemos con certeza si estamos dormidos o despiertos, o a la hora del crepúsculo cuando las sombras nos hacen dudar de nuestros sentidos, adivinamos invisibles presencias, susurros, aleteos, risas contenidas, y hasta puede rozar nuestra mejilla algo que no podemos definir. Son los ángeles: vienen y van, escuchando nuestros secretos y susurrándonos melodías.

Bueno, ésta es la leyenda. Se supone que si llevas puesto un llamador y lo agitas, las energías positivas acudirán a tu lado. En la India y otros países, las mujeres embarazadas los llevaban a la altura del ombligo para proteger al bebé de cualquier negatividad externa. Independientemente de si se cree en todo esto o no, lo cierto es que los llamadores de ángeles son muy bonitos y el sonido que crean al agitarlos es muy agradable y relajante. Eso sí, os recomiendo que lo adquiráis de plata y que probéis muchos, para encontrar uno que tenga un sonido que realmente sea de vuestro agrado.

Las Dr. Martens vuelven (o nunca se fueron)


Las botas militares se están poniendo de moda. Parecía que estaban relegadas a los ambientes roqueros y de grupos de skinheads, okupas y otras tribus urbanas. Pero últimamente las llevan muchas celebrities: Miley Cyrus, Rihanna, Kate Moss…
Ello coincide con el auge de la moda militar en las pasarelas de esta primavera-verano 2010.

Si tenemos que hablar de botas militares, está claro que la marca por excelencia es Dr. Martens, aunque eso no quiere decir que sean las mejores.

El doctor Klaus Maertens, que participó en la Segunda Guerra Mundial, se torció un tobillo mientras esquiaba en los Alpes. Por aquel entonces, las botas militares eran de un cuero durísimo, no os lo podéis imaginar (bueno, quienes se han calzado unas Iturri ya sabrán de lo que hablo). Por ello, las botas del ejército no favorecían en nada al pie lesionado del doctor. Así que en 1945 diseño unas botas militares con un cuero mucho más flexible y con suelas con amortiguación de aire y se las fabricó para él mismo con el cuero hurtado de una tienda de curtidos (el hurto era algo muy normal en Alemania cuando acabó la guerra).

Años después, en 1947, el Dr. Maertens se reencontró con su amigo el Dr. Herbert Funck, quien al ver las botas quedó tan impresionado que le propuso abrir una empresa de fabricación de estas botas tan novedosas. Así, aprovechando el caucho desechado de los aeródromos de Luftwaffe, ambos amigos empezaron a fabricar estas botas.

Al principio las botas eran compradas casi en exclusiva por amas de casa mayores, por su comodidad, y tuvieron tanto éxito que en 1952 los dos doctores abrieron una fábrica en Munich. En 1959 el fabricante Giggs obtuvo la patente para fabricar estas botas en el Reino Unido; a Giggs el nombre Maertens no le gustaba demasiado, así que lo cambió por Martens. Inicialmente sólo las usaban los trabajadores británicos, pero con el tiempo diversas tribus urbanas las fueron adoptando como seña de identidad: skins, punks, roqueros… Muchos famosos las popularizaron todavía más, en los 80 y principios de los 90. Últimamente, las Dr. Martens estaban algo olvidadas, pero ahora vuelven con fuerza de la mano de la moda militar.

McLaren, padre de la estética punk


Actualmente la estética de inspiración punk está por todas partes, aunque ahora ya no se designe con ese nombre: pantalones de cuadros, botas militares, tachuelas, cadenas, piercings, pelos disparados en todas direcciones…

Hace pocos días murió Malcolm McLaren, uno de los padres del movimiento punk, que en su época socavó los cimientos de la sociedad preestablecida (principalmente en Inglaterra) y despertó muchas mentes dormidas de antiguos intelectuales y militantes.

McLaren nació en Londres, en 1946. Estudió en varias escuelas de arte inglesas y escribió varias obras; también realizó documentales como “La mugre y la furia”. Abrió una pequeña tienda de moda y de artículos sadomasoquistas con su compañera la diseñadora Vivienne Westwood; la tienda se llamó “Let it rock” y fue la antecesora de la famosa “Sex”. En el local de la tienda se reunían asiduamente compañeros y amigos de la pareja, algunos de los cuáles formarían, bajo la batuta de McLaren, el grupo musical punk “Sex Pistols”, del cual fue promotor, productor, mánager… Supo canalizar la energía de los jóvenes componentes de la banda para escandalizar a una sociedad decrépita, lo cual consiguió de sobras. Gran conocedor del mundo del diseño, utilizó sus conocimientos y su arte para contribuir a crear un estilo de vestir para el movimiento punk, que en aquella época levantaba odio y pasiones por igual. Malcolm McLaren fue al movimiento punk lo que Andy Warhol al movimiento pop.

De todas formas, se le acusó de manipular y explotar a los miembros de los Sex Pistols, que pronto se disolvieron; uno de sus componentes incluso le llevó a juicio y ganó.

McLaren se sintió rechazado en Inglaterra y emigró a Estados Unidos, donde intentó multitud de proyectos, con escaso éxito. Falleció el pasado 8 de abril. Personaje polémico, donde los haya, pero es innegable la impronta que dejó en el mundo de la moda y que todavía hoy podemos ver.

Converse: toda una historia


La historia de las Converse no empieza en los años 60, como la mayoría de nosotros podríamos suponer, sino muchísimo antes… en 1908.

A Marquis Mills Converse, un chico que había estudiado confección, le traían de cabeza las zapatillas: buscaba un tipo de calzado cómodo y sencillo que pudiera llevarse para realizar trabajos duros y confeccionó unas zapatillas de lona con suela de caucho y cordones. Empezó vendiendo las zapatillas a amigos y vecinos en el garaje de su casa. En 1908 fundó la Converse Rubber Shoe Company (Compañía de zapatillas de caucho). Diseño varios modelos, que pasaron sin pena ni gloria.

Pero la suerte estaba de su lado: el famoso jugador de baloncesto Chuck Taylor pensó que el modelo de caucho y lona era un calzado muy adecuado para practicar ese deporte, por su comodidad y su forma abotinada, que sujetaba bien el pie. Así que las adoptó como sus zapatillas de baloncesto. Eso hizo que la fama de las Converse creciera como la espuma, así que en 1923 Marquis Mills Converse decidió confeccionar un parche con el nombre del jugador: la frase que aparecía era el nombre del modelo en sí, las “Chuck Taylor All Star Converse”, conocidas popularmente como “chucks”.

La fama de las chucks creció espectacularmente y se las calzaron muchísimos jugadores de baloncesto. A finales de los 50 y especialmente en los 60, en Estados Unidos las Converse triunfaron entre la población en general. Famosos como James Dean y John Lennon las llevaron. Fueron apareciendo nuevos modelos, con materiales como la piel en lugar de la lona, y con formas diferentes.

Converse dominó el mercado estadounidense de las deportivas en los 70. Se lanzaron nuevas líneas como la Jack Purcell y la Heritage. Pero marcas como Nike, Reebok y Adidas comenzaron a representar una seria competencia que Converse no pudo resistir. El público empezó a ver las zapatillas Converse como anticuadas. El 9 de julio de 2003 la empresa fue comprada por Nike. Ironías de la vida: desde hace unos pocos años vuelven a verse por doquier.

Vuelve la moda heavy


El estilo de vestir de uno de los movimientos musicales más reivindicativos de los años 70 y 80 vuelve con fuerza. Se trata del Heavy. Quienes ya tenemos unos añitos, quizás formamos parte en su día de algún grupito de “melenudos”, como se les llamaba despectivamente por aquel entonces; pero si no fue así, seguro que les recordaremos.

Lo que muchos no saben es que los heavys introdujeron en España muchas prendas que hoy en día podemos ver en muchas pasarelas o cubriendo cuerpos de famosos. Por poner un ejemplo: la cazadora cruzada no podía faltar en el atuendo de ninguno de aquellos roqueros; el material por excelencia era el cuero negro, por supuesto, pero no todos los heavys se podían permitir una cruzada de piel, en cuyo caso la sustituían por una tejana.

Otro ejemplo de prenda popularizada por los heavys son los leggins. Pero que no le preguntaran a uno de ellos qué son unos leggins, porque en aquel entonces no se llamaban así, sino simplemente “mallas”. Como curiosidad: las chicas que en este país y en aquellos tiempos llevaban mallas estaban muy mal vistas, pues se consideraba que esta prenda marcaba en exceso la figura femenina, y eso no podía tolerarse de ningún modo. Ah, y algunos chicos también llevaban mallas, aunque lo habitual era que se pusieran unos tejanos.

Y ¿qué me decís de las tachuelas? ¿Cuántos famosos llevan prendas llenas de ellas? Pues eso también se lo debemos a ellos, y a otras tribus urbanas como los punks, con la diferencia de que ahora las prendas se compran con las tachuelas ya incrustadas, pero entonces había que comprar las tachuelas y personalizar con ellas la prenda en cuestión, cosa que era mucho más divertida y gratificante. Y por cierto, en la moda de las cadenas ellos también fueron precursores.

Pero… ¿Qué es el Denim?


Últimamente estaba viendo en las revistas de moda una palabra que no me sonaba de nada: el Denim. Cada vez me sentía más inútil, puesto que en todos los artículos nadie explicaba qué era; se daba por sentado que tenía que saber de qué se trataba. “El Denim marca tendencia esta temporada” “No podrás prescindir del Denim en esta primavera-verano 2.010”… y frases por el estilo me hacían sentir como si viviera en otro mundo y realmente me hubiera perdido algo importante.

Finalmente, esta mañana me he propuesto averiguar qué es eso tan importante del Denim. En las revistas impresas no he encontrado absolutamente ninguna explicación. Menos mal que, tras rastrear un buen rato en la web, he llegado a desvelar el misterio. Por si alguien más se ha perdido con el tema del Denim, os voy a explicar lo que es.

Pues ni más ni menos… ¡que la ropa tejana de toda la vida! Los vaqueros, los jeans… en fin, lo que siempre hemos llevado sin utilizar ese nombrecito que queda tan chic.
Según la Wikipedia, el denim o mezclilla es un tejido empleado en la confección de ropa de trabajo. Aunque no hay unanimidad sobre el origen, diversos estudios señalan que surgió en Europa, en la Edad Media.

Pero estos antecedentes se difuminan hasta que en el siglo XVII se encuentra en la ciudad francesa de Nîmes un centro industrial textil basado en el algodón, que dio nombre al denim o tejido de Nîmes”.

Esa tela se usaba para velas, tiendas de campaña, toldos… hasta que en 1.853 Levi Strauss confeccionó con ella ropa para los mineros, quienes necesitaban uniformes muy resistentes. Inicialmente esta ropa era de color marrón, hasta que los genoveses la tiñeron con un material más abundante y barato: el índigo, que es de color azul.

Caramba, lo que es la ignorancia… Que conste que me pasó lo mismo hace años con los leggins: pasó tiempo hasta que descubrí que eran las mismas mallas que llevaba de niña.