Las peor vestidas de los Goya 2012


En toda alfombra roja, hay patinazos de estilo. En los Goya 2012, la actriz Lucía Jiménez ha resbalado a lo grande vestida con un traje dorado de inspiración elénica del difunto Jesús del Pozo que le quedaba realmente mal. Le añadía varios quilos a su esbelta figura. Su forma de posar, con las manos agarrándose los muslos en vez de la cintura o la cadera, tampoco le ayudó.

Durante muchos años, Belén Rueda ha llamado la atención por sus aciertos en la alfombra roja. Este año, su vestido rojo de Pedro del Hierro Alta Costura no le ha hecho ningún favor a su bonita figura. El escote, demasiado bajo, y las mangas, demasiado caídas, le hacían un pecho y unos brazos raros, raros.


Extraño de verdad también era el recogido de Pilar López de Ayala. Tan curioso que empañó su maravilloso vestido de Nina Ricci, catapultándola a la sección de las peor vestidas de la noche. Una gran pena. El año pasado, el gran tupé que lució también le jugó una mala pasada. ¿No aprenderá nunca que con el pelo no se juega?

A la actriz Macarena Gómez le gustan las creaciones originales y, aunque eligiendo a la diseñadora barcelonesa Teresa Helbig debería haber acertado, el modelo en color nude que escogió es… demasiado. Demasiado difícil, demasiado inexacto, demasiados volúmenes, demasiada poca silueta.

Cauetana Guilén-Cuervo iba de gris y con muchos volantes. Un color frío y soso que, aunque venga firmado de la mano de Óscar de la Renta, no dice nada bueno de nadie. Ni siquiera de ella, que lució una sonrisa magnífica.

La joven actriz Leticia Dolera, a veces entre las mejor vestidas, tampoco consiguió pasar desapercibida con un vestido largo y negro transparente de la firma Cortana, uñas rojas y joyas resultonas. Menos es más. Demasiado mujer fatal.

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